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IA y vibe coding: la experiencia también cuenta

Ver una idea tomar forma en una pantalla tiene algo emocionante. Escribir lo que quieres y recibir una primera versión puede darte ganas de seguir, incluso si nunca habías programado. Me gusta esa posibilidad. Como desarrollador, también pienso en el momento siguiente: alguien va a usar eso, confiarle información y esperar que funcione mañana. Ahí es donde mi experiencia tiene mucho que aportar.

Una propuesta de código pasa por un asistente de IA y una revisión humana antes de llegar al documento final.
La revisión forma parte del trabajo, incluso cuando la primera propuesta llega de una IA. Ilustración conceptual generada con IA.
  1. Idea
  2. Trabajo con IA
  3. Revisión profesional

La herramienta ayuda a desarrollar la idea. El criterio profesional orienta las decisiones y la revisión.

Lo valioso de poder empezar

Cuando hablo aquí de vibe coding, me refiero a construir algo pidiéndole cambios a una IA y probando lo que devuelve. Para explorar una idea, ese camino me parece valioso: permite poner algo sobre la mesa, verlo y descubrir qué hace falta. Una conversación sobre una pantalla concreta puede ser mucho más clara que una idea que todavía cuesta explicar.

No creo que haya que quitarle mérito a alguien por empezar así. Me interesa que más personas puedan crear y entender mejor la tecnología. También me parece importante reconocer hasta dónde llega esa primera versión. Una prueba para aprender y una herramienta de la que depende un negocio necesitan cuidados distintos.

Hay decisiones que no aparecen en la pantalla

Imagina que necesitas una herramienta para preparar cotizaciones. Le pides a una IA un formulario con productos, precios y un botón para generar el documento. La primera prueba sale bien y ya puedes enseñarla. Es fácil sentir que el trabajo está casi terminado.

Antes de usarla con clientes, yo querría resolver otras preguntas: ¿quién puede cambiar un precio?, ¿qué pasa si un impuesto está mal?, ¿se conserva la cotización que el cliente aceptó aunque después cambie el catálogo? Esas respuestas requieren conocer cómo trabaja el negocio. La IA puede ayudarme a construirlas cuando tengo claro qué necesito proteger.

La experiencia ayuda a hacer mejores preguntas

Uso IA en mi trabajo de desarrollo. Parte de mi aportación está en darle contexto y revisar su propuesta, pero también en decidir qué conviene pedirle. Si una cotización necesita una aprobación antes de enviarse, prefiero aclarar esa regla antes de dedicar tiempo al aspecto del botón. Una solución puede estar bien construida y aun así resolver el problema equivocado.

Para mí, tener experiencia incluye reconocer cuándo necesito preguntar. Llevar años programando no me permite adivinar cómo opera cada empresa. Escuchar a quien hace el trabajo, comprobar mis supuestos y cambiar de idea cuando aparece información nueva son parte de mi responsabilidad. La herramienta me resulta más útil cuando la acompaño con esa atención.

También puede ser una forma de aprender

Si estás empezando, mi consejo sería aprovechar la curiosidad: pide que te expliquen un cambio, lee lo que puedas entender y prueba qué ocurre cuando algo sale distinto de lo esperado. Si la respuesta sigue siendo confusa, busca otra explicación o una revisión de alguien con experiencia. Entender un poco más de lo que construyes te da una mejor base para decidir el siguiente paso.

Yo tampoco quiero dejar de aprender por tener una respuesta disponible. Si acepto una propuesta sin entenderla, después me costará explicar por qué está ahí o corregirla cuando cambie la necesidad. Prefiero usar esa primera respuesta como punto de partida para trabajar sobre algo que pueda comprender y mantener.

Al final, alguien va a confiar en el resultado

Antes de entregar la herramienta de cotizaciones, recorrería el proceso con la persona que la va a usar: preparar una propuesta, corregirla, aprobarla y recuperar una anterior. También revisaría los permisos y qué hacer si se pierde información. Quiero que esa persona sepa cómo seguir cuando el día no sale como estaba previsto.

Por eso veo espacio para la IA y para el profesional que sabe usarla. Me entusiasma lo que puedo explorar con estas herramientas y me importa conservar el cuidado con el que entrego mi trabajo. Quien me confía un proyecto espera una solución que le sirva, decisiones que pueda entender y alguien que se haga cargo de lo que construye. Esa es la parte de mi trabajo que quiero seguir haciendo bien.